Pandora

Pandora

Cuando los dioses se cansaron de ser los únicos en el Universo, decidieron crear al hombre, por lo que Zeus le pidió a Prometeo que hiciese una figura de barro, ya que se le daban muy bien las manualidades. Una vez creada la figura, los dioses mandaron al hombre a la Tierra.

Prometeo, al sentirse el creador de los hombres, sentía la necesidad de ayudar, quería enseñarles a hacer fuego, pero Zeus se negó a hacerles ese favor.

Unos días después, Prometeo decidió ayudarlos a escondidas de Zeus. Tras el sacrificio de un buey, engañaron a Zeus al hacerle elegir entre dos montones: uno de carne que tenía mala apariencia porque lo recubrieron de las vísceras y otro únicamente con huesos pero recubierto hermosamente con las pieles del animal. Zeus escogió el montón más bonito y, por fin los hombres pudieron comer carne. Pero Prometeo sentía lástima de que comiesen crudo por lo que decidió hacerles un nuevo favor y enseñarles el fuego.

Zeus, muy enfadado al enterarse de lo sucedido, encadenó a Prometeo en un monte y le abrió la barriga para que los buitres le comiesen las tripas, lo hacían cada día y por la noche se regeneraban, puesto que éste era inmortal.

Como castigo, los dioses decidieron enviar a Epimeteo, el hermano de Prometeo, una mujer bellísima a la que llamaron Pandora y a la que cada dios le concedió un don y le entregaron una caja obligándola a no abrirla jamás.

Pandora llamó a la puerta de Epimeteo y, nada más ver la hermosura de la mujer, la invitó a pasar.

Pasado un tiempo, Pandora no fue capaz de resistirse a abrir la caja de la que empezaron a salir todos los males como guerras o epidemias, cuando se percató de lo que estaba saliendo cerró rápidamente la caja dejando dentro la esperanza, de ahí se dice que la esperanza es lo último que se pierde.

Autora: Ana Macho Álvarez 4ºB

Editor: Luis González Morin

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